¿Ha evitado la humanidad la próxima glaciación sin querer? Un estudio descubre un cambio tras 2.000 años de expansión del hielo

Resumen detallado
Una investigación publicada en Science revela que el casquete canadiense de Barnes creció durante unos dos milenios hasta 1960, aunque su relación con otro ciclo glacial sigue discutida
Los aeropuertos de las regiones más próximas al Ártico tendrían que retirar la nieve y el hielo de sus pistas con mucha mayor frecuencia, porque las bajas temperaturas durarían más meses al año. Si una glaciación comenzara ahora, tendrían que reorganizar vuelos y mantenimiento durante inviernos mucho más prolongados.
Eso, quizás, sería un mal menor porque el enfriamiento desplazaría zonas agrícolas, alteraría ecosistemas y exigiría adaptar viviendas, transportes y suministros energéticos. También descendería el nivel del mar, porque más agua quedaría retenida en enormes capas de hielo. Sin embargo, las grandes capas de hielo tardarían miles de años en desarrollarse, por lo que sus efectos serían progresivos.
Una investigación publicada en Science sobre el casquete de Barnes, en Canadá, plantea que el calentamiento humano pudo frenar una nueva glaciación.
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