Antes del perro estuvo el lobo: una alianza con cazadores paleolíticos pudo cambiar la evolución de ambas especies

Resumen detallado
Los primeros perros pudieron surgir de lobos que se acercaban a los campamentos paleolíticos en busca de alimento y acabaron desarrollando una relación de cooperación con los cazadores
Los cachorros de lobo criados por personas podían desarrollar vínculos sociales diferentes de los que establecían los ejemplares que crecían en libertad, lo que permite comprender cómo la convivencia temprana con los humanos pudo favorecer el proceso que, a lo largo de numerosas generaciones, dio origen a animales cada vez más dóciles.
Sin embargo, esta socialización durante las primeras etapas de vida tenía sus límites, ya que un lobo criado entre personas seguía conservando sus instintos de caza y podía reaccionar de forma peligrosa. Para que esos cambios en el comportamiento se transmitieran a las siguientes generaciones, era necesario un proceso de domesticación basado en la acumulación de características hereditarias.
La transformación de poblaciones de lobos comenzó probablemente cuando algunos ejemplares aprovecharon los restos de comida alrededor de campamentos paleolíticos.
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